Presente y pasado

arte egoitza murgitzailea

La sombra y el reflejo funcionan dentro del espacio como una representación constante del presente y el pasado. La sombra proyectada delante del usuario simboliza aquello que deja atrás: su memoria, su rastro y la sensación de un tiempo vivido que continúa persiguiéndole mientras avanza. En cambio, el reflejo generado por los materiales y las superficies pulidas devuelve una imagen más inmediata y silenciosa del presente, una presencia fría y momentánea que existe únicamente mientras el espectador habita el espacio.Entre ambos elementos se construye la sensación de nostalgia impasible que conecta con la obra de Darío Urzay. El visitante camina entre dos tiempos: el pasado que se proyecta constantemente hacia delante y el presente que apenas puede sostenerse antes de desaparecer. El espacio queda así suspendido en un estado intermedio, donde memoria y realidad conviven sin llegar nunca a encontrarse del todo.