Leire Martinez – Creación y diseño y diseñadora de interiores

La entrevista realizada con Leire Martínez aporta al proyecto una perspectiva más práctica y objetiva, centrada en la organización física del espacio inmersivo y en la percepción que tiene el visitante desde el momento en que entra. Una de sus primeras aportaciones importantes está relacionada con el acceso: la ubicación de la entrada condiciona completamente la primera impresión. Un acceso lateral oculta inicialmente la apertura del espacio; en cambio, una entrada frontal permite comprender mejor la composición. Por ello propone situar la puerta en el centro, ya que “ya desde aquí se ve el espacio como se amplía”, reforzando una perspectiva progresiva y lineal.
Relacionado con esto, propone estrechar ligeramente más la forma del espacio para reforzar la sensación de cono y profundidad. En sus palabras, “lo estrecharía un pelín más para que se note más la diferencia de cono”. Esto demuestra que la arquitectura no tiene por qué ser neutra, sino que puede diseñarse intencionadamente para aumentar la percepción y la emoción de la obra, trasladando la perspectiva del cuadro al espacio real.
Otra aportación importante está relacionada con la secuencia sonora y emocional del recorrido. Propone invertir el planteamiento inicial: en lugar de comenzar desde una experiencia colectiva, empezar desde una experiencia más íntima y ligada al cuerpo. Propone escuchar latidos del corazón desde el mismo momento de entrar, aumentando su intensidad a medida que el visitante se acerca a la obra. Según ella, “empezar a escuchar los latidos del corazón todo el rato desde que entras hasta que llegas al cuadro” puede asemejarse a la aparición de un recuerdo o de algo oculto. Esto permite trabajar la nostalgia desde una perspectiva más psicológica, como una experiencia de tensión emocional y corporal.
En su percepción del espacio, señala una mezcla entre calma, frialdad y carácter institucional. Afirma: “A mí me transmite calma”, pero al mismo tiempo lo percibe como “muy fría, en general”. No lo relaciona con un hospital, sino con “una residencia” o con espacios religiosos. Esto ayuda a afinar el tono concreto del ambiente, reforzando la idea de un espacio relacionado con el silencio, el orden y la contemplación.
En cuanto a la materialidad, el caso del banco resulta especialmente significativo. En su opinión, un banco de madera destaca demasiado y resta protagonismo a la obra: “la madera me la quites” y “llama más la atención el banco que el cuadro”. En lugar de ello, propone integrar el elemento con el entorno utilizando materiales y tonalidades similares a las de la pared o el suelo, como el cemento o colores oscuros, evitando que desvíe la atención.
Además, cuestiona la propia necesidad del banco si condiciona demasiado el comportamiento del visitante. Al decir “Si prefieres que nadie se siente, entonces no pongas banco”, subraya la importancia de mantener coherencia entre el diseño y el objetivo de la experiencia. Sin embargo, si existe un asiento, defiende que debe ser ligero, discreto y funcional, manteniendo siempre una presencia secundaria.
Respecto a la transición entre el acceso y el interior, advierte que una puerta convencional puede permitir la entrada de luz y ruido del exterior, rompiendo la atmósfera. Por ello propone crear un espacio previo o una especie de antesala para preparar progresivamente al visitante. Esta idea tiene especial fuerza porque convierte el acceso en parte de la experiencia y no en un recurso técnico sin más.
En general, esta entrevista traslada el proyecto desde una dimensión conceptual hacia una dimensión más tangible. No modifica la esencia de la propuesta, pero sí la refina espacialmente: elimina distracciones, enfatiza los elementos que potencian la percepción y mejora la coherencia entre la estética y la solución física. En definitiva, pone de manifiesto que en una experiencia inmersiva no solo son importantes la luz, el sonido o el concepto, sino también decisiones concretas como la ubicación de la entrada, la amplitud del espacio, la visibilidad del recorrido o el material de un banco.